lunes, 18 de octubre de 2010

COMENTARIO DE LA PELÍCULA “La clase”, de Laurent Cantet








Es una visión realista de la situación actual que se vive en las aulas. El profesor se siente impotente al no poder llevar las riendas de la clase, pues son muchos los alumnos que se resisten a aprender y además impiden que las clases avancen con normalidad. Este tipo de alumnos no presta atención, hablan sin pedir turno de palabra, insultan al profesor… ¿Cómo podríamos “educarlos”? Expulsarlos del colegio/instituto unos días no creo que sirva de mucho. La base está en los valores que, principalmente los padres deben inculcar.



Por otro lado, la falta de autoridad del profesorado está en declive progresivamente. Cada vez son menos respetados por alumnos extravagantes y sin escrúpulos los cuales no temen a nada ni a nadie. Hace 20 años esto no era así. Los alumnos “respetaban” tanto a los profesores como a los padres, ¿Qué la violencia estaba muy presente en las clases o casas? Puede ser… pero rememoro el refrán “la letra con sangre entra”. No pienso que esta sea la mejor solución, pero: ¿quién es capaz de proponer una más efectiva a día de hoy? Lo ideal sería que verbalmente consiguiéramos que los alumnos fueran conscientes de cómo deben comportarse en clase, pero si ni siquiera saben comportarse educadamente en sus casas y respetar a sus padres: ¿cómo van a respetar al profesor?.



Es un campo difícil de abordar. Cada uno de nosotros intentaremos dentro de nuestras posibilidades y, ante todo, mediante la palabra, conseguir que nuestros alumnos adquieran valores positivos para la vida así como que aprendan los contenidos de la asignatura.


En general la película me ha gustado mucho, me ha puesto los pies sobre la tierra, pues desde que empecé la carrera no me había parado a pensar en lo que me encontraré de aquí a unos años. Casi todos nosotros intentaremos ser tan buenos profesores como podamos: ¡ÁNIMO!

2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con lo que dices sobre l aimportenica del profesor. Creo que una gran virtud de la peícula es que no retrata al profesor como a un héroe, no como a un villano. Es solo un ser humano que se enfrenta a relaciones muy complejas con sus compañeros, con el alumnado y con la materia que enseña, que al final tejen una especie de telaraña en la que se ve atrapado. Pero el final resulta sorprendente y deja una sonrisa, ¿no?

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  2. Más que una sonrisa, en mi caso causó decepción pues esperaba algo más respecto al caso del Suleiman, algo así como que pidiera perdón y acabaran dándole una segunda oportunidad...

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